La sextorsión es uno de los riesgos digitales más graves que enfrentan hoy niños y adolescentes en un mundo cada vez más conectado. Las plataformas digitales les ofrecen múltiples beneficios, como mantenerse en contacto con amigos y familiares, algo que fue especialmente importante durante la pandemia. Sin embargo, el uso constante de redes sociales, aplicaciones de mensajería y entornos en línea también los expone a amenazas que generaciones anteriores no conocieron.
En los últimos años, los casos de sextorsión han aumentado de forma preocupante, incluso entre menores de edad. Este tipo de delito consiste en manipular a la víctima para obtener imágenes o videos íntimos y luego utilizarlos como herramienta de extorsión. Los atacantes suelen crear perfiles falsos y ganarse la confianza de los jóvenes, aprovechando su curiosidad y falta de experiencia digital.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. En 2021, el FBI informó más de 16.000 denuncias relacionadas con sextorsión solo en los primeros siete meses del año. A estos números se suman muchos casos que nunca se reportan, ya que las víctimas sienten miedo o vergüenza de hablar sobre lo ocurrido.
Ante este escenario, resulta fundamental que padres, madres y cuidadores comprendan cómo funciona la sextorsión y aprendan a identificar sus señales de alerta. Informarse, dialogar con los más jóvenes y aplicar buenas prácticas de seguridad digital son pasos clave para reducir riesgos y protegerlos frente a estas amenazas en línea.
Como sugiere el nombre, la sextorsión es un tipo de chantaje en el que un individuo con malas intenciones engaña o coacciona a una víctima para que comparta imágenes o videos sexualmente explícitos de sí mismo para luego amenazarla con difundir públicamente el material a menos que la víctima le pague o acepte enviar más fotos o videos de este tipo.
Este delito no debe confundirse con las estafas de sextorsión en las que los actores maliciosos envían correos electrónicos en los que afirman haber instalado malware en la computadora de la víctima, lo cual supuestamente les permitió grabar a la persona víctima viendo pornografía. Este tipo de engaños suelen incluir datos personales, como una contraseña de correo electrónico antigua obtenida de una violación de datos histórica, con la intención de hacer que la amenaza parezca más realista. Este fenómeno de los correos electrónicos que buscan hacer creer a las personas que son víctimas de una sextorsión generó una mayor conciencia pública sobre la sextorsión en sí misma.
En 2022 el FBI lanzó múltiples advertencias sobre el aumento en los casos de sextorsión en los que las víctimas se han hecho amigas en Internet de personas que ocultan su verdadera y que antes de engañarlas les piden que envíen imágenes o videos explícitos de ellos mismos a los delincuentes. Luego de enviar este material las víctimas debieron enfrentar la extorsión de los delincuentes que exigían el envío de más fotos o videos (o más dinero). De lo contrario, el contenido se entregaría a los amigos y familiares de la víctima.
Es preocupante que los niños y adolescentes sean cada vez más el objetivo de los ataques de sextorsión: son más crédulos y, por lo tanto, más fáciles de engañar. Y en muchos casos, los delincuentes quieren específicamente obtener imágenes comprometedoras de jóvenes para su propia gratificación.
Es una amenaza que puede afectar a ambos sexos. Si bien hay muchos ejemplos de extorsionadores que han apuntado a niños y niñas, el FBI también advirtió recientemente sobre un fuerte aumento en los incidentes de sextorsión dirigidos a adolescentes.
No hace falta decir que el hecho de que imágenes o videos de desnudos circulen entre amigos y familiares puede causar un trauma emocional y mental severo para las víctimas. Los niños atrapados en este tipo de ataques a menudo se sienten demasiado avergonzados o temerosos de buscar ayuda de amigos, padres o maestros. Es posible que intenten acceder a la solicitud del extorsionador, solo para cavar un agujero más profundo cuando el atacante exija más fotos o dinero.
Desafortunadamente, estos incidentes pueden en algunos casos terminar trágicamente:
Este tipo de incidentes horrorizarán a la mayoría de los padres. Pero por muy tentador que sea tratar de restringir el uso de Internet o el acceso a sitios específicos, crear una atmósfera en el hogar de honestidad y confianza mutua será lo más efectivo a largo plazo.
Los padres, madres y cuidadores primero deben comprender los peligros y luego compartir su percepción con sus hijos sin juzgarlos. La comunicación bidireccional es esencial. Los jóvenes necesitan sentir que pueden acudir a sus padres en busca de ayuda si se ven envueltos en un caso de sextorsión.
Si algo de esto sucede, algunas recomendaciones son:
La buena noticia es que si el extorsionador ha intentado compartir el contenido en línea, la mayoría de los sitios de redes sociales de buena reputación tendrán políticas para eliminarlo. Y la acción policial está teniendo un impacto. En 2022 Interpol desmanteló una red de sextorsión que había ganado un estimado de US$43,000 con sus víctimas en Asia.
La prevención en estos casos siempre será el mejor curso de acción. Si bien la mayoría de las amenazas de sextorsión actuales involucran ingeniería social en lugar de malware para robar información, vale la pena tomar medidas para mitigar la amenaza de ambos. Para ayudar a proteger a su hijo, hable con él sobre el peligro y sobre los pasos simples que puede tomar para evitarlo. Por ejemplo, recomiéndele lo siguiente:
Al mismo tiempo, nunca es un mal momento para recordar la importancia de usar contraseñas seguras y únicas para acceder a cada una de las cuentas y servicios online, usar un software de seguridad confiable en nuestros teléfonos y computadoras, evitar descargar archivos o hacer clic en enlaces que llegan en mensajes no solicitados.