Muchas normativas de cumplimiento tienen directrices estrictas sobre la frecuencia con la que deben rotarse las contraseñas. Independientemente de si aplica las normas del NIST, el PCI DSS, la HIPAA o ISO 27001, asegúrese de que sus directivas cumplen estos requisitos y están bien documentadas para las auditorías.
A continuación, le indicamos la frecuencia con la que cada una de estas normas recomienda o exige la rotación de contraseñas:
∙ NIST: no recomienda una caducidad periódica de las contraseñas si no hay pruebas de compromiso. En su lugar, aconseja cambiar las contraseñas sólo cuando haya sospecha o confirmación de una violación.
∙ PCI DSS: exige cambiar la contraseña al menos cada 90 días para las cuentas que utilizan contraseñas como único factor de autenticación.
∙ HIPAA: no impone un intervalo específico, pero espera que se cambie la contraseña regularmente como parte de una directiva de seguridad más amplia.
∙ ISO 27001: tampoco especifica un periodo fijo, pero recomienda aplicar una directiva de actualización periódica de contraseñas, en función de la evaluación de riesgos de la organización.