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Servicios médicos online experimentaron un fuerte impulso tecnológico a partir de la pandemia de COVID-19. La telesalud permitió que profesionales y pacientes mantuvieran la atención médica sin traslados, apoyándose en plataformas digitales y servicios en la nube.
Durante los primeros meses de 2020, las consultas virtuales representaron cerca del 25 % de las interacciones médicas en Estados Unidos. Un año antes, apenas alcanzaban el 1 %. Este cambio marcó un punto de inflexión en la forma de brindar atención.
Hoy, con el fin de los confinamientos, la consulta online se consolidó. Crecieron las aplicaciones y plataformas que permiten atender desde cualquier lugar. Sin embargo, este avance también trajo nuevas preocupaciones. La seguridad y la privacidad de los datos médicos se volvieron un eje central, ante el riesgo de filtraciones y uso indebido de información sensible.
Los datos de salud son altamente valiosos en foros clandestinos. Incluyen información personal, financiera y médica que puede usarse para fraude de identidad, recetas ilegales o extorsión. Por eso, la telesalud presenta múltiples riesgos de seguridad a lo largo de todo su ecosistema.
Uno de los principales riesgos es la recopilación excesiva de datos. Según Privacy International, muchas aplicaciones de telesalud almacenan más información que los proveedores tradicionales. Esto aumenta la exposición ante filtraciones o usos indebidos, como ocurrió en 2020 con Babylon Health.
También existen vulnerabilidades de software que pueden ser explotadas para robar datos sensibles. A esto se suma el compromiso de credenciales, provocado por contraseñas débiles o reutilizadas, que facilita el secuestro de cuentas.
Otro riesgo relevante son las aplicaciones falsas o maliciosas, que se hacen pasar por servicios legítimos para instalar malware y robar información. Lo mismo ocurre con los dispositivos conectados, como monitores de salud, que recolectan datos adicionales y amplían la superficie de ataque.
Además, los dispositivos de pacientes y profesionales pueden estar comprometidos. Un acceso remoto indebido permitiría obtener credenciales y datos médicos. Finalmente, el uso de plataformas de videoconferencia comerciales como Skype o Zoom puede incrementar los riesgos de privacidad y la posible exposición de datos a terceros.
Algunos pasos de mejores prácticas pueden ayudarte a evitar daños a tu privacidad y seguridad son: